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Druasna Geshanna

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Druasna Geshanna

Mensaje por Druasna L. Geshanna el Dom Mayo 22, 2011 4:14 pm

Druasna Livia Geshanna



Fecha de nacimiento
14-07

Edad
Aproximadamente unos 550 años. Aparenta 25 años.

Nacionalidad
Austria

Raza
Licántropo

Clase social
Clase media.

Orientación sexual
Bisexual

Habilidades especiales
Llamado de la Carne.

Descripción física
Druasna no es una persona alta, rondando el 1,70 de altura se puede decir que se encuentra en la media, pero aún así su cuerpo es esbelto, delicado en cierta manera, y cada una de sus curvas se encuentran en el lugar adecuado para tratarse de una mujer. Lo que más sobresale es su larga melena oscura que cae como si de una cascada se tratase por su espalda hasta rozar sus caderas, una muestra más de su condición como gitana. Este hecho se ve fomentado por el tono de su piel que incluso en pleno invierno es de una tonalidad dorada que se aleja de los cánones de la época.

Su rostro ovalado es hermoso, donde son sus ojos de un color verde dorado los que sobresalen, una mirada clara y limpia, directa y expresiva que muchos dicen que es como un libro abierto… aunque la verdad es que pueden expresar la mayor parte del tiempo lo que ella quiere que diga. Su forma de moverse es algo que llama la atención, como si de una bailarina se tratara, lenta y suavemente, de forma ligera y claramente sensual, aunque ella no se lo proponga, es ágil y rápida en sus movimientos si es preciso serlo. Uno puede imaginarse que se trata de un junco mecido por el viento, fluyendo como el agua.

El tono de su voz es claro, melódico, mostrando un ligero deje que no puede ocultar del todo y que la señala como alguien que no es del país por mucho que su francés sea prácticamente perfecto. Puede ser seductor e hipnotizante si se lo propone, como el susurro de la seda negra, sobre todo cuando intenta conseguir algo o que alguien le preste toda su atención. En ocasiones, sin darse cuenta, utiliza palabras propias de su grupo étnico que salen de forma natural y que le dan un toque incluso más exótico del que ya tiene.

Exotismo que se acentúa cuando se trata de su forma de vestir: puede vestir desde largas faldas vaporosas o vestidos, hasta vaqueros y pantalones de cuero, pasando por largas levitas y cazadoras, camisetas, botas o sandalias. Depende mucho del momento en el que se encuentre.

Descripción psicológica

Es una mujer de mente rápida y analítica, que provoca por ello que sea una buena consejera, además de ser una persona atenta que siempre está alerta. Desconfiada con los desconocidos, puede llegar a ser borde e hiriente con una forma de hablar que peca de ironía, cinismo y sarcasmo, pero solo es una fachada que busca proteger a la persona que se encuentra debajo; una persona cariñosa, incluso tierna, divertida y alegre, un poco tímida, pero siempre con una sonrisa que utilizaba como una armadura. No es extraño verla seria en estos momentos, pero cuando menos te lo esperas sonreirá y entonces parecerá que todo es posible. Dulce y dedicada a los suyos, puede pecar de sobreprotectora con la gente que quiere.

Valiente y decidida, no hace las cosas sin pensar, lo cierto es que es una brillante estratega. Dice las cosas con calma, es carismática y procura que la otra persona piense por sí misma, aunque tenga que darle algunos empujones para conseguirlo. Trabajadora, sencillamente hace las cosas porque tiene que hacerlas y porque le gusta hacerlas. Inteligente, más incluso de lo que ella misma hubiera pensado, tiene facilidad para los idiomas y para memorizar datos que muchas veces no sabía que estaban allí. Es una persona espiritual, pero no sigue una religión en concreto, sino que ella misma ha fabricado su propio código de conducta.

A pesar de lo que pueda parecer, no le gusta ser el centro de atención. Rara vez se la verá lanzándose en la aventura de sobresalir sobre los demás, de quedar por encima o de mostrarse en primera línea en una fiesta. Amante de su puesto en segunda fila donde puede observar sin ser observada, es muy celosa de su intimidad, demasiado dirían algunos, lo que provoca que muchas personas la consideren fría o misteriosa. Puede ser manipuladora si se lo propone, sedosa como si de una serpiente se tratara, mostrando una faceta que puede salir a relucir si no consigue lo que quiere cuando se trata de trabajo. No se trata de una persona caprichosa, sino más bien todo lo contrario, alguien que gusta de las cosas sencillas de la vida, rara vez materialista a pesar de lo que puedan decir los estereotipos en torno a los gitanos.

Celosa, posesiva, tremendamente cabezota y terca, son otras de sus muchas características. Celosa y posesiva no solamente en el ámbito sentimental, también es con las personas que puede considerara amigos, personas escasas y que se pueden contar con los dedos de una mano. Es protectora con esas personas, arriesgándose si fuera necesario.

Historia

El nacimiento de Éabann fue en una Kumpanya romaní que en esos momentos se encontraba recorriendo las tierras de Austria. Era la séptima hija de una séptima hija, con todo lo que eso significaba, con todas las supersticiones que este hecho provocaba. Se decía de ella que tendría dones que irían más allá de los de sus antecesoras, pero si tiene que ser sincera a la verdad, Éabann se considera una mujer normal, miembro de su étnica, como podría ser cualquier otra y, hasta el momento, no ha visto que esa profecía lanzada por su abuela materna se volviera una realidad. Tiene vagos recuerdos de su niñez, de esos primeros años en los que un niño no es más que una persona a medias dependiente de los que lo rodean. Recuerda a su madre cantar, con una voz preciosa y prodigiosa, el olor a humo que siempre rodaba a su padre producto no tanto del fuego de las hogueras como de la pipa que siempre llevaba encima. Recuerda las riñas con sus hermanas, las risas y las travesuras que hacían siempre cuando se encontraban juntas. Recuerdos que se van haciendo cada vez más reales según va aumentando en edad.

Recuerda, entonces, las enseñanzas de su abuela encerrada en su caraba, sus ojos abiertos de par en par mientras absorbía absolutamente todo lo que le decía. Recuerda los viejos saberes, los conocimientos que de generación en generación pasaban de madres a hijas. Recuerda los usos de las plantas, de los animales. Recuerda los nombres de dioses antiguos que habían perdido ya el significado por gran parte de los seres humanos. Recuerda las leyendas, las historias, los misterios. Recuerda las enseñanzas sobre las artes adivinatorias, sobre los seres sobrenaturales que caminaban junto a los humanos. Recuerda los rituales, las señas que se dejaban las Kumpanias para señalar un camino o una casa donde era fácil entrar, las cortesías que se daba a otros de la misma etnia, la ignorancia de aquellos que no eran sobre ellos cuando se acercaban a regatear. Recuerda los métodos para agenciarse con rapidez algo para llevarse a la boca, los trucos para no ser descubierta, las risas cuando llegaba sana y salva al lado de su padre con una bolsa pesada llena de monedas. Recuerda las tardes alrededor de la fogata, cantando, tocando, bailando, riéndose, divirtiéndose, haciendo malabares, siendo lanzada al aire cuando era todavía pequeña y su padre podía recogerla con facilidad.

Recuerda los años en los que comenzaba a fijarse en los chicos, su primer beso robado a la luz de las estrellas. Recuerda el verde del bosque en el que acamparon la noche que ella considera como maldita. Esa noche en la que todo cambió, que le robaron todo lo que le importaba, todo lo que era algo para ella. Recuerda el ser que apareció de repente, en medio de la noche, cuando las fogatas estaban a punto de apagarse. Recuerda esos ojos rojos, sedientos de sangre, esa pálida piel prácticamente traslúcida, esas manos cuyos dedos se encontraban curvados como si de dagas se trataran. Recuerda el revuelo, los gritos de miedo, la sangre correr, la velocidad a la que se movía, el temor, el terror, el corazón latiendo a mil por hora. Recuerda que su madre la escondió, la dijo que corriera, que se alejara y no mirara atrás. Recuerda que obedeció aterrorizada, corriendo entre ramas bajas que le arañaban el rostro, las piernas desnudas, las manos. Recuerda caerse y ver una luna grande en el cielo, más brillante de lo que nunca hubiera imaginado mirándola desde esa bóveda azul celeste plagada de estrellas.

Y entonces volvió a sentirlo, a verlo, una figura iluminada por la luz plateada de la luna. Una figura aterrorizante, vestida de oscuro donde no se podía disimular el color rojizo de la sangre derramada que goteaba directamente desde la boca abierta donde brillaban dos colmillos afilados. Entonces lo supo, supo de lo que se trataba, “vampyr” había susurrado atemorizada su abuela cuando le había contado las historias, muertos vivientes, sedientos de sangre, que andaban entre los vivos. Seres de leyenda o, mejor dicho, de pesadilla que no se detendrían ante nada ni ante nadie para conseguir lo que era suyo. Los ojos brillantes la habían visto, se habían fijado en ella y no se apartaban, sintió un escalofrío recorriéndola de arriba abajo, un escalofrío que la hizo temblar mientras se movía hacia atrás porque no se atrevía a apartar la mirada del ser que tenía delante.

Recuerda el movimiento posterior, la mano del ser aferrando su garganta y alzándola como si de un muñeco se tratara a pesar de tener ya los 25 años. Recuerda el olor a la sangre reseca, la sangre de los suyos, los ojos del ser en los suyos, la crueldad de sus perfectos y hermosos rasgos. “Serás mía esta noche” susurró el vampiro a su oído, olfateando su cuello, notando el miedo de la joven gitana, “no sabes lo delicioso de tu aroma, ya puedo saborear tu sangre…”

Y lo hizo, vaya si lo hizo, pero no del cuello como hubiera imaginado sino del brazo derecho, el mismo que levantó para intentar soltarse, destrozando, devorando, como si de un animal se tratara. Más tarde supo que seguramente la sangría que había hecho era producto de un ser que apenas se había alimentado, como fuere notó como si la hubieran atravesado los colmillos desgarrando su piel, saboreando su sangre con un grotesco sonido que la revolvió el estómago. Estaba aterrorizada, estaba completamente convencida de que iba a morir cuando entonces vio a la bestia. Una bestia que se parecía a un lobo pero que era mucho más grande, una bestia que miraba al ser que la tenía sujeta con odio. Una bestia que se abalanzó hacia delante al mismo tiempo que el vampiro la soltaba como si de una muñeca se tratara, sintiendo el golpe provocado por la colisión de esos dos seres de leyenda.

El dolor provocó que se desmayara, apenas pudo ver la pelea que se produjo en el claro de aquel bosque perdido en mitad de algún punto de Europa Central, el lugar habitual de la Kumpanya de su familia. Despertó varios días después, llevada por la fiebre, en un lugar que no conocía, con una mujer que no conocía cuyo rostro aparecía y desaparecía de forma intermitente como la de un hombre joven. Solo pudo entender que era su salvador, aquel que la había llevado hasta la anciana para curar las heridas provocadas por el ataque del vampiro, palabra que nunca salió de los labios de ninguno de los dos. Más tarde comprendería que aquel hombre solitario era en realidad un licántropo, un hombre en cuyo interior tenía un lobo que moraba y que salía en contadas ocasiones, siendo los vampiros aquellos a los que más odiaba.

Y desde esa noche fue uno de los suyos.

Aprendió a trabajar con él, aprendió todo lo que enseñó sobre la defensa y las armas, sobre la sanación de mano de la anciana. Aprendió a matar vampiros si era necesario, aprendió a adentrarse en las aldeas y el tiempo fue pasando. Vagó de un lado para otro, estuvo en los mayores acontecimientos históricos, se enfrascó en viajes. Cruzó el Atlántico, se asentó en los nacientes Estados Unidos cuando llegó el momento, pero también se embargó en diversos viajes que la llevaron por todas las partes del globo. Su mente, sus conocimientos, provocaron que fuera aceptada allá donde iba por los grupos de los licántropos, saben quién es porque ella no se ha ocultado.

Se separó hace unos diez años de su creador cuando se asentó en Rumania y hasta el momento no sabe nada de él, aunque en su fuero interno espera volver a encontrárselo en algún momento.


Datos Extras

Manías:
~Juguetear con un mechón de pelo.
~Frotarse pensativa el tatuaje de su muñeca.
~Hablar sola cuando está pensando, también camina de un lado para otro.
Gustos:
~Los idiomas, viajar, conocer nuevos lugares.
~El Arte, de todo tipo, desde obras literarias, a obras artísticas, esculturas, edificios…
~La Historia, la Antropología, la Psicología. Sin darse cuenta esto ha provocado que tenga más de un conocimiento útil.
~Los juegos de rol y estrategia. El ajedrez siempre le ha fascinado.
~La Naturaleza y los animales.
~Las armas y artes marciales.
~El tiro con arco y la esgrima.
~Montar a caballo.
Odios:
~Los insectos, no puede con ellos, le dan un asco tremendo.
~Las personas que no piensan por sí mismas y que necesitan seguir a un líder.
~Sentirse presionada o que la den órdenes.
~El alcohol y las drogas.
Miedos/Fobias:
~Los lugares demasiado cerrados.
~Perder a las personas que quiere… y ha perdido a demasiadas.
Hobbies:
~Leer, los idiomas, viajar, escuchar música.
~Las películas, las series.
~Escribir y se le daba francamente bien.
~Entrenar varias veces al día.
Otros:
~No duerme demasiado bien, tiene un sueño muy ligero y cualquier ruido la hace despertarse.
~Sufre de pesadillas, imágenes que se repiten una y otra vez, suele levantarse empapada en sudor.
~Tiene diversas cicatrices de mordiscos en el interior del antebrazo derecho que cubre siempre con un brazalete de cuero, producto del vampiro que mató a sus padres.
~Conocimientos de plantas curativas, que utiliza cuando es necesario. Su conocimiento de las plantas hace que no solo sepa los usos buenos de una determinada planta, sino también aquellos perniciosos, pudiendo crear venenos y a la vez antídotos sobre los mismos.

Tipo de arma
Gracias a las Artes Marciales, es un arma en sí misma.
Dos Berettas 92 con balas de UV explosivas.

Druasna L. Geshanna

Mensajes : 31
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Re: Druasna Geshanna

Mensaje por Kathryn Balanescu el Dom Mayo 22, 2011 4:41 pm

Bienvenida al Foro
# FICHA ACEPTADA



Ruxandra Ilona Balanescu


It Never was and never will be
You don't know how you've betrayed me
And somehow you've got everybody fooled

Once upon a time...:

Kathryn Balanescu
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